BUSCANDO LA PRIMERA SÍLABA DEL VERSO PRIMIGENIO

Y aquí me encuentro a solas, disfrutando del eco y los espacios, deslizando entre tropos mil destinos venideros posibles o pasados. Fundido en las imágenes que gritan desde adentro mis nombres, en cientos de maneras de nombrarlo…

Y me llegan imágenes de gestas. Y creativas visiones del pasado que acercan el origen de las cosas, me toman de la mano, me sacuden, desatomizan todo mi esqueleto, mi carne, mi cerebro y me nombran molécula divina…

Entonces, ya ectoplasma, participo del fondo de las Cosas y me instalo en el Verso universal de la existencia. Cierro los ojos. Veo. Soy la primera sílaba de un mundo por mí imaginado. Participo del pie métrico primero. Me reconstruyo entero. Ya soy fotón, neutrino, rayos gamma; la onda epidural que participa del ritmo del soneto y lo hace danza…

Me acomodo en mi nube creativa, extraigo de la Nada pinceladas de formas y de fórmulas poéticas, coloco el caballete entre dos soles primerizos y pienso en un planeta azul caricia. Y me llega el efluvio de una mágica visión que el alma altera haciéndome retazo y amalgama, constante singular y acontecer del Todo y de la Nada…

Ya soy el blanco y negro universal. Me sé al fin balada primigegenia; apócope del ritmo del lexema. Y me siento rapsoda del silencio. De puntillas me canto. Y…

Del dúo calor y frío brotó la madre Gea. Después, de la garganta flotante de los pájaros nació el primer fonema y la palabra Amor. Y de esa comunión… ¡surgió el poema!

Y aquí, mil milenios después, el poeta,  como loco, en automático, buscando entre las runas heredadas la sal de aquellos tiempos, removiendo en las brasas de su prosa edulcorada, anhelando la sílaba candente a través de la metáfora deshilvanada; buscando entre pavesas blanco y negro con que conforma el color de sus versos, un mínimo contacto que le eleve del fado que cantaran sus ancestros; que le lleve al Olimpo milagrero que legaron aquellos locos griegos…

De pronto, ¡ay! De pronto, me despierto…

2016-Antonio García Vargas

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Acerca de Fauno

Me dedico casi exclusivamente a la literatura y sus derivaciones. El antiquísimo mundo clásico griego, su excelsa Poesía y su Mitología, son mi pasión y el entorno del Olympo mi segundo hogar. Allí fui, antes de que los romanos me adoptaran, un dios bastardo, hijo de Zeus y sus amoríos. Me llamaban Pan.
Esta entrada fue publicada en Minificción, Prosa poética (Poesía en prosa). Guarda el enlace permanente.

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