AMANECER EN SAN FRANCISCO

San Francisco  Calles Haight & Ashbury Barrio hippie de los 60AMANECER EN SAN FRANCISCO

(2001 Remembranzas...)

San Francisco.
¿Ciudad o sortilegio?
¡Ah, terca densidad de los instintos!
¿Desalación del mar... o lágrima escindida 
del suave neblinar de la bahía? 
                        ¿Tal vez fuese un lamento?
      ¿Quizá fuere la rabia de aquellas caracolas? 
Ella...paseaba sola por el oscuro arcén 
aquella madrugada. 
Rugiente catenaria ensimismada.
                                      Del asfalto, 
subían los leopardos troceándole la espalda 
                             con sus uñas de seda. 
Divisó a lo lejos, 
bajo la enorme luna, la extensa mancha oscura.
El mar azuleaba 
con el blanco lunar de los reflejos 
sobre el agua. 
                               Y se dejó llevar... 
Supo que estaba cerca de antiguas lejanías 
que creía olvidadas.

Ella supo del mar de madrugada, 
cuando la suave ola descalzó 
               en un rapto de furia sus pezones, 
           y se hizo sensación 
                           ... y se dejó poseer.
No logra recordar cómo ocurrió. 
¿Era el dulce vaivén adolescente? 
¿Era la arena rubia de las playas? 
                  ¿Era...?    ¡Era! ¡Sí! 
Era el cuerpo que a gritos revelaba 
             el fuego abrasador de las pasiones. 
Era... la larga noche franciscana. 
Aquel amanecer casi, en una edad 
de cándidos colores.
                                   Remembranzas... 

Bajó a la roca, virgen, mentalmente. 
Bajó a sus infiernos.
            Bajó su braga lenta... 
                         lentamente...
                                            muy...

Se recostó muy cerca. Tomó la suave arena.
Modeló la imagen neutra de 'ese' macho. 
    Sintió la carantoña de las olas deletreando 
                     un do re mi en sus pezones,
                            los pechos ateridos,
un noséqué, que arisco, 
                 se enroscaba en sus cartílagos... 
el singular poema arrítmico de un dedo, 
                                      culebrina... 
las orgásmicas notas proclamando 
las músicas fugaces de lo ignoto,
un oscuro mundo sin arpegios 
            ni peces de colores...
            o esa brisa...
            ligeramente ambigua,   ¡ay!...
abrió sus piernas sabia...
                       sabiamente...

                           ... ¡y se dejó comer!

Septiembre, 2001 - Antonio García Vargas
—San Francisco State, California— 
(Sentado. Solo conmigo, mas muy bien acompañado,
junto a montañas de ropa vintage y de segunda mano, 
tatoos de caramelo y encanto a raudales... 
bajo la bruma matinal de un día cualquiera, 
camuflado en la niebla... tan temprano)
—Foto, calles Haight & Ashbury, Barrio hippie de los 60—
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Acerca de Fauno

Me dedico casi exclusivamente a la literatura y sus derivaciones. El antiquísimo mundo clásico griego, su excelsa Poesía y su Mitología, son mi pasión y el entorno del Olympo mi segundo hogar. Allí fui, antes de que los romanos me adoptaran, un dios bastardo, hijo de Zeus y sus amoríos. Me llamaban Pan.
Esta entrada fue publicada en Prosa poética (Poesía en prosa), Remembranzas. Guarda el enlace permanente.

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