TRIBUS URBANAS

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TRIBUS URBANAS
La poesía actual, ¿evoluciona cada día más hacia el timbal? Llevar la poesía a calles, bares, playas y azoteas… ¿no viene a ser como acercar la mecánica íntima del amor —la espiritual, la que enerva el volcancillo interno—, al encristalado escaparate de una exposición del Corte Inglés o al estulto teatrillo-guiñol experimental de Tele Cinco y afines? Cabe, no obstante, el pequeño consuelo de preguntarse ¿es poesía lo que se transmite al manifestar el verso de esta manera o se trata solo de un boletín de noticias y/o acontecimientos expresados en prosa dura cortada a tiras, con mayor o menor… ¿sentimiento?, ¿convencimiento?, ¿mala hostia? En definitiva, no puedo por menos que pensar o suponer que, pese a su supuesta libertad,  esta versología-pastiche no hace sino acomodarse, como tantas otras cosas del entorno canalla (o de la canallería), a ‘eso’ llamado moda coyuntural o estructural, palabro-mitin o palabra escenificada, profusa en ‘tacos’ “mierda-puta-cojones-cabrón y demás leches”. Eso sí, sin participar en dividendos ni corruptelas de guante blanco o negro, lo cual no deja de ser un punto a favor e incluso una manera digna de sembrar la palabra o fumigar el seso propio y ajeno en público. Sólo me resta hacer —sin ánimo de herir a nadie— la pregunta que considero pertinente: ¿Qué manía es esta de llamar a todo poesía? ¿Acierta a entender, el que así cataloga tales ejercicios, por excelentes que sean a veces, las diferencias entre Poesía y Poema? Porque… se pueden crear bellísimas estructuras mediante un poema visual, con sólo la mirada, o pictórico con el pincel, estético mediante el armónico movimiento de los cuerpos e incluso argumental, con la simple prosa, pero… ¿qué tiene que ver todo eso con el Arte y/o Ciencia de la Poesía? , —vuelvo a preguntarme.

Antonio G. Vargas

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Acerca de Fauno

Me dedico casi exclusivamente a la literatura y sus derivaciones. El antiquísimo mundo clásico griego, su excelsa Poesía y su Mitología, son mi pasión y el entorno del Olympo mi segundo hogar. Allí fui, antes de que los romanos me adoptaran, un dios bastardo, hijo de Zeus y sus amoríos. Me llamaban Pan.
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